CAPITULO 2
EL LÁBARO DEL TEMPLO
La materia prima de la Gran Obra, es el Semen
Cristónico.
El semen es el agua pura de vida. El semen es,
el agua de todo lo que existe, el semen es el agua del Génesis. Una planta sin
agua, se seca y muere. El agua de las plantas es semen vegetal. El semen
vegetal se transforma en hojas, flores y frutos. Las combinaciones de la
sustancia infinita, son maravillosas. El mar es el semen del planeta Tierra.
Todo sale del mar, todo vuelve al mar. Nosotros tenemos el mar en nuestras
glándulas sexuales. En nuestras aguas seminales se encierra el misterio de la
vida. Los continentes salieron del mar y volverán al mar. Nosotros salimos del
semen espermático del primer instante. Los animales de toda especie llevan el
secreto de su existencia, en las aguas seminales. Los hombres solo ven las
groseras partículas de materia física que forman la corteza material de las
aguas puras de la vida.
Nosotros conocemos en el Edem las aguas del mar
de la vida.
En el Edem vemos esas aguas, del Génesis
resplandeciendo de gloria. De esa materia prima de la Gran Obra ha salido todo
lo creado. Las combinaciones de la sustancia infinita son maravillosas. En los
recintos sagrados de los templos no falta jamás un vaso sagrado lleno de agua
pura de vida. Ese es el Lábaro del Templo. El que bebe de esa agua de vida
eterna, nunca jamás tendrá sed, y los ríos de agua pura manarán de su vientre.
Esas son las aguas de AMRITA. Ese es el
Mulaprakriti de los orientales. Todo el Universo se reducirá a su semen cuando
llegue la Gran Noche. El Universo salió del Agua y volverá al Agua.