CAPITULO 4
EL ACTO SEXUAL EN EL EDEM
En el Edem solo reina la castidad. En el Edem
la sexualidad es tan pura como la Luz de los Elohim. Sin embargo, en el Edem
también existe el acto sexual. Plantas y flores, árboles, Dioses, aves y
reptiles, animales y hombres, todo sale del sexo. Sin el sexo es imposible toda
creación.
Las plantas tienen cuerpo, alma y espíritu como
los hombres.
Las almas vegetales son los elementales de la
naturaleza. Toda planta, todo árbol, toda hierba, tiene su individualidad
particular.
Cada Planta es una individualidad de cuerpo,
alma y espíritu.
Estos son los Ángeles inocentes del Edem. Estos
son los elementos del Edem. Estos elementos se organizan en familias vegetales
que los botánicos clasifican con nombres latinos.
La magia vegetal nos enseña a manipular loa
elementos de las plantas. Estas familias vegetales, tienen en el Edem sus
templos y sus Dioses. Los Dioses del Edem son los Reyes Elementales de la
naturaleza. Ninguna planta podría dar fruto sin el amor y sin el sexo. Los
elementales de las plantas también saben amar. El lecho nupcial de estos seres
inefables del Edem, esta formado por las raíces de las plantas y árboles. Los
elementales de las plantas se unen sexualmente, pero saben retirarse a tiempo,
para evitar la eyaculación seminal. Habiendo conexión sexual siempre pasa la
semilla a la matriz, sin necesidad de eyacular el semen.
Así queda fecunda la hembra y la vitalidad
interna fecundada hace brotar el fruto. Las combinaciones de la sustancia
infinita son maravillosas. El éter de la vida sirve entonces de instrumento
para la reproducción de las plantas.
El éter químico permite las transformaciones
vegetales, se trasmutan, asocian y disocian los elementos químicos y la planta
se llena de ricos frutos. Así brota la vida. El éter luminoso tiñe de colores
inefables las flores, frutos y todas las cosas, todo resplandece bajo la luz
del sol. El éter reflector es entonces un espejo inefable donde la naturaleza
se recrea. Así surge la vida de entre las entrañas del Edem. Las montañas en el
Edem son azules como el cielo y transparentes como el cristal. Cuando él hombre
se reproducía como las plantas, vivía en el Edem. Entonces los ríos de agua
pura de vida, manaban leche y miel.
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El hombre parlaba el Gran Verbo Universal de
Vida, y el fuego, el aire, el agua y la tierra, le obedecían. Toda la
naturaleza se arrodillaba ante el hombre y le servía, porque el hombre no
eyaculaba su licor seminal. El hombre se unía sexualmente a su mujer, y se
retiraba antes del espasmo para evitar la eyaculación seminal.
Durante él acto sexual las jerarquías lunares
solo utilizaban un espermatozoo para la reproducción de la especie; un
esparmotozoo fácilmente se escapa de
nuestras glándulas sexuales, sin necesidad del derramar el semen. Así la hembra
queda fecunda y brota la vida. Esta es la Inmaculada Concepción.
En el Edem mora una virgen inefable relacionada
con la constelación de Virgo, este ser trabaja con los rayos de la Luna: es la
Inmaculada Concepción. Es un Elohim Primordial del paraíso.
Aquellos que vuelven al Edem lo conocen, porque
este Elohim purísimo gobierna la inmaculada concepción. Bendito sea el Amor.
Dios resplandece sobre la pareja perfecta.