CAPITULO 21
PREPARACIÓN INICIATICA
El discípulo que quiera meterse por el camino
angosto, estrecho y difícil que os lleva a la Luz, tiene que retirarse de todas
las escuelas espiritualistas. Esas escuelas están llenas de "sublimes
delitos". Esas escuelas son jaulas de oro llenas de "hermosísimas
víboras venenosas". En esas escuelas abundan "místicas
maldades".
Al amparo de la divina frase: Fraternidad
Universal, se cometen los peores delitos previstos en el código penal.
Nos da dolor decir esto, pero la complacencia
con el delito es también un delito. Es tan malo callar cuando se debe hablar,
como hablar cuando se debe callar. Quisiéramos callar, pero no solo se paga
karma por el mal que se hace, sino también por el bien que se deja de hacer
pudiéndose hacer. Así pues no podemos callar esto. Amamos mucho a la humanidad
y necesitamos señalar el delito, tocar la llaga con el dedo, para no caer en el
delito de complacencia con el delito. Si no dijéramos estas cosas nos
echaríamos un horrible karma encima. El karma de los cómplices y cobardes. La
verdad aunque dura es la mejor amiga.
Todas las escuelas, órdenes y logias
espiritualistas son jardines deliciosos entre los cuales resplandecen nidos de
peligrosas víboras y flores venenosas llenas de aroma. En esas escuelas hay
encantos "inefables", que nos llevan al abismo. Sublimes teorías que
nos pueden conducir al precipicio. Dulces sonrisas que nos llevan a la desgracia. El opio de las
teorías es más peligroso que la muerte.
Esas gentes están llenas de hipocresía y
fanatismo.
Los hermanos espiritualistas con una mano
abrazan y con la otra clavan en la espalda el agudo puñal de la traición.
Los hermanos espiritualistas siempre encubren
sus peores maldades con sonrisas y palabras dulcísimas. No tenemos el ánimo de
criticar a ninguna persona en particular porque esto no es debido. Hablamos en
forma general para bien de la gran obra del Padre.
Hemos conocido, caos horribles; conocimos el
caso de un tal Ferriere que se hace pasar por Jesucristo, fundó una orden de
magia negra y ahora resultó dizque uniendo todas las escuelas, órdenes, sectas,
credos y logias dentro de la fraternidad universal, cuyo centro resulta ser él,
naturalmente. Conocimos otro sujeto que tomó el nombre de K. H., para
declararse Avatara y reunir a todas las escuelas bajo su cetro. Esta clase de
sujetos oportunistas fundan logias negras al amparo de la bella frase,
"Fraternidad Universal".
Nosotros no podemos callar esto, porque la
complacencia con el delito es también delito. Casi todos los hermanos
espiritualistas están totalmente petrificados por el intelecto. Casi todos
ellos se quedaron congelados entre las teorías del espiritualismo del siglo
pasado y rechazan llenos de orgullo, miedo y soberbia la doctrina secreta de
nuestro Señor el Cristo.
Así pues, aconsejamos a nuestros discípulos
mucho cuidado, es mejor retirarnos de esa clase de caballeros, son peligrosos y
perjudiciales. Aquellos que traicionan al Cristo van al abismo.
En estos tiempos hay muchos falsos Cristos, y
los que se afilien a ellos cometen el delito de alta traición. Jesús El Cristo
es el jefe de todas las almas, este gran maestro vive en el Tibet oriental.
No olvidéis que entre el incienso de la oración
se esconde el delito, mezclado con el perfume de la plegaria se esconde el
delito.
Los falsos Cristos tienen apariencias sublimes.
Decir esto es bueno, o esto es malo, resulta cosa
fácil; conocer lo bueno de lo malo y lo malo de lo bueno es muy difícil.
Las logias negras están llenas de sinceros
equivocados; El abismo está lleno de gentes de muy buenas intenciones.
Cuando entramos en la verdadera senda de la
iniciación todos los hermanos espiritualistas se vuelven contra nosotros. Al
Cristo lo crucificaron los espiritualistas de su época.
Muchos entran a la senda y luego ya no quieren
trabajar para llenar las necesidades de todo ciudadano de bien. Se olvidan esos
pobres seres de sus deberes para con la familia, para con el mundo, para
consigo mismo. Entonces les oímos decir frases como esta: "El dinero es
vano", "este es el mundo de maya (la ilusión)", "no me
interesan ya las cosas del mundo”, Etc., así fracasan estos pobres discípulos
porque no saben cumplir con sus deberes. Así se alejan de la iniciación estos
devotos del sendero, precisamente por no saber cumplir con sus deberes de
simple ciudadano.
Ahora comprenderán nuestros discípulos porque
decimos que entre el incienso de la oración también se esconde el delito.
El que entra en la senda debe ser ante todo, un
marido ejemplar y un padre ejemplar. Un hijo ejemplar, un ciudadano modelo, un
nieto magnifico y un abuelo patriarcal, etc. El que no sabe cumplir con sus
deberes de simple ciudadano no puede hallar el camino de los grandes misterios,
muchos discípulos se olvidan de los buenos modales del caballero sincero y
honorable y se convierten en verdaderos irresponsables y hasta en peligrosos
sujetos.
Hombres que nunca habían robado, se volvieron
ladrones de libros y de dineros al entrar en la senda. En las escuelas
espiritualistas los hermanitos espiritualistas se roban los libros, o los piden
prestados y luego no los devuelven, etc. Otros estafan a sus condiscípulos,
piden dineros prestados y se los hurtan, etc.
A la sombra de la palabra
"fraternidad" se cometen todos los actos criminosos previstos en el
código penal. Hay quienes se toman dineros ajenos dizque para hacer buenas
obras. Hay quienes critican al que trabaja dizque porque todo eso es vanidad,
etc.
Así es como los discípulos se cierran a sí
mismos el camino que conduce a los grandes misterios.
En la senda muchos hermanos adulteran diciendo
frases como esta: "mi mujer es refractaria a las enseñanzas
espiritualistas", "la otra que yo tengo está de acuerdo con mis
ideas"", "es espiritualista", "es la única con la cual
yo puedo practicar magia sexual para realizarme a fondo", etc. y mil
frases místicas más, para tapar el delito horrible del adulterio. Así es como
los adúlteros se cierran las puertas del templo.
Hay muchos hermanos en la senda que usan la
magia sexual como pretexto para seducir a muchas ingenuas devotas del sendero,
así es como estos adúlteros místicos se alejan del altar de la Iniciación y
caen en el abismo.
La magia sexual solo se puede practicar entre
esposo y esposa en hogares legítimamente constituidos.
Hay hermanitos que se roban la mujer ajena
dizque porque la ley del karma así lo dispuso. Todos estos delitos han llevado al
abismo a millares de estudiantes
espiritualitas.
Cuando se nos envió a cumplir una misión a
cierto país, fuimos asaltados por ciertos elementos espiritualistas que nos
visitaban para criticar nuestras obras, darnos imperativas órdenes, e
insultamos dentro de nuestra misma casa. En la vida profana ningún caballero se
atrevería a meterse en casa ajena para dar órdenes e insultar al dueño de casa,
porque se vería envuelto en un caso de sangre o en un lío con la policía.
Desgraciadamente los hermanos de la senda caen en estos estados de terrible
irresponsabilidad.
Algunos hasta abandonan las más elementales
leyes de la urbanidad y andan por las calles con el vestido sucio y en el más
completo desaliño pretextando espiritualidad y desdén por las vanidades del
mundo. Esto se llama degeneración. Así es como los hermanos de la senda alejan
a muchas personas con su pésima propaganda.
Nosotros nos vestimos siempre decorosamente, no
por orgullo, ni por vanidad, sino sencillamente por respeto al prójimo.
No es dejándose crecer las barbas o el cabello,
o andando sucios por las calles, el sistema para realizarnos a fondo. El que
quiera realizarse debe empezar por ser un caballero decente y correcto.
El que quiera realizarse tiene que practicar
magia sexual y hollar la senda de la más perfecta santidad.
En todas las escuelas espiritualistas se habla
mal del prójimo y se discute como loros. Eso no está bien. Nadie tiene derecho
de juzgar a nadie porque ningún hombre es perfecto. Ya nos lo dejó dicho el
Cristo: "No juzguéis para que no seáis juzgados”. "Con la vara que
midiereis seréis medidos", etc. Nosotros no tenemos derecho de criticar
los defectos ajenos. La murmuración y la calumnia han llenado el mundo de dolor
y de amargura. La calumnia es peor que el robo.
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