CAPITULO 32
EL NACIMIENTO ESPIRITUAL
Tenemos que terminar con el proceso del yo
humano para que nazca el Ser. No cometamos el error de dividirnos en un yo
superior y otro inferior. Aquello que los estudiantes espiritualistas llaman yo
superior, no es el Ser, sino una forma refinada del yo humano, una modalidad
sutil de auto- defensa que utiliza el yo humano para sostenerse y permanecer;
Un concepto refinado de satán; Una escapatoria sutil que utiliza el yo humano.
Hay que morir para vivir. Hay que perderlo todo para ganarlo todo. Tenemos que
morir con muerte de cruz para tener derecho a vivir. Sobre el cadáver del yo
humano, nace el Ser lleno de gloria y de poder. El yo hombre quiere figurar en
todas partes, quiere que todos lo aplaudan y lo admiren; se deja crecer el
cabello y la barba, viste con extrañas vestiduras, para andar públicamente por
las calles, para que los incautos le digan maestro, hermano mayor, etc.
El yo hombre se desnuda como la mujer ramera
para mostrar sus poderes, sus cualidades, su origen.
El yo hombre quiere ocupar las primeras sillas
en las sinagogas y en las plazas públicas. El yo hombre no tiene modestia, todo
lo habla, todo lo dice, todo lo cuenta sin recato alguno, el yo hombre como el
artista, trabaja para que otros lo aplaudan y admiren.
"Vanidad de vanidades y todo
vanidad".
El yo hombre está lleno de celos. El yo hombre
se disfraza con la túnica de Aristipo; Cuenta la tradición que Aristipo, gran
filósofo griego, queriendo demostrar su sabiduría y su humildad, se vistió con
una túnica vieja, llena de remiendos y agujeros. Empuñó Aristipo el palo de la
filosofía, y lleno de gran humildad se fue por las calles de Atenas. Así llegó
Aristipo hasta la casa de Sócrates.
Cuando Sócrates lo vio venir exclamó diciendo:
Oh Aristipo, se ve tu vanidad a través de lo» agujeros de tu vestidura.
El yo hombre sabe ocultar la ira entre
recipientes de hielo.
Fuego de cólera ente helados recipientes llenos
de belleza y perfume inefable. A los celos los llama prudencia, a la ira
confusión, nerviosismo, etc., realmente entre el incienso de la oración se
esconde el delito. El verdadero maestro nunca dice que es maestro.
Al verdadero maestro no se le conoce, viste
como cualquier paisano y anda por todas partes anónimo y desconocido.
El yo debe morir totalmente para que nazca el
ser. El Ser es lo que ES, lo que siempre Ha Sido y lo que siempre Será. El Ser
es la vida que palpita en cada átomo, es el Altísimo dentro de nosotros. El Ser
es impersonal, es el Intimo, es el Altísimo dentro de nosotros. El Ser está mas
allá del deseo, mas allá de la mente, más allá de la voluntad, más allá de la
conciencia. El Ser está más allá de la inteligencia. La razón de ser del Ser,
es el mismo Ser; el Ser es la vida. YO SOY el Ser.