CAPITULO 8
Así nos ha dicho el señor Jehová: "Yo
siempre, te he ayudado. Yo siempre te ayudaré. Yo siempre ayudaré a todos
aquellos que ya pasaron por las escuelas de los Baales". Los Baales son
los tenebrosos. Todas las escuelas, organizaciones, logias, ordenes, religiones y sectas de este siglo son del
abismo. Esas son las escuelas de los Baales que comen en la mesa de Jezabel (la
fornicación) y se alimentan de comidas ofrecidas a los ídolos, (teorías,
intelectualismos, etc.)
Hay sectas donde las gentes resultan hablando
lenguas, los fanáticos creen que el Espíritu Santo ha entrado ya en ellos. Esas
son pobres victimas de entidades demoníacas que las poseen. Para recibir
realmente el Espíritu Santo se necesita ser puro y casto, porque el que fornica
peca contra el Espíritu Santo.
Aquellos que se resuelvan ha echar sobre sus
hombros la pesada cruz de la iniciación, se verán perseguidos y hasta odiados
por los mismos hermanos espiritualistas, que diariamente viven platicando sobre
la iniciación. Los hermanitos teosofistas, espiritistas, acuarianistas, etc.,
odian la castidad. La aborrecen porque son lobos vestidos con piel de oveja.
Ellos defienden su querida fornicación con las más finas filosofías. Cuando se
les habla de magia sexual, la rechazan inmediatamente porque para ellos no hay
cosa mas querida que la fornicación.
Si tú, hermano mío quieres echar sobre tus
hombros la pesada cruz de la iniciación; No os dejéis entorpecer por las
teorías de esas almas extraviadas. Todos esos tenebrosos crucificaron al
Cristo.
Todos esos tenebrosos viven crucificando al
Señor. Todos ellos esconden sus garras felinas entre guantes de terciopelo,
sonríen dulcemente y hablan palabras inefables, sublimes, pero sus pensamientos
están llenos de perdición.