CAPITULO 63
El APOSTOLADO
El que quiera tener poderes debe sacrificarse
por la humanidad.
Los poderes son pagos que el Logos gobernador
le hace al hombre cuando se le debe algo. Al que nada se le debe nada se le
paga.
El gobernador del sistema solar se llama Atin,
este gran ser siempre paga lo que debe.
Los clarividentes no deben espiar la vida
ajena, ni juzgar a nadie porque eso es malo; cada uno es cada uno y a nadie
debe importar la vida ajena. Lo que debe hacerse es trabajar en la gran obra y
así le pagarán su salario. Las iniciaciones, los grados y los poderes se
consiguen practicando magia sexual, acabando con nuestras malas costumbres y
trabajando desinteresadamente en la Obra del Padre.
El que quiera iniciaciones y grados estudie
este libro, luego practíquelo y enseñe la doctrina a todos por todos los
lugares, vuélvase apóstol, líder gnóstico; mucho se recibe de gracia, mucho
como pago; podéis formar santuarios gnósticos en todas partes, en cualquier
sala humilde. Llamad a vuestros amigos, reunid a las gentes y enseñadles esta
doctrina; convertios en líderes del poderoso movimiento Gnóstico Revolucionario
Universal.
Hombres de genio enseñad esta doctrina pero no
hagáis negocio con ella, tampoco uséis la clarividencia para espiar la vida
ajena.
Formad santuarios puros con gente humilde,
obreros simples y sencillos. Vamos a transformar el mundo, a la batalla por la
nueva era Acuaria. ¡Abajo cadenas!...
vamos a la lucha con esta doctrina; vamos a plantar la bandera gnóstica
sobre las ruinas humeantes del Vaticano;
¡A la batalla! ¡A la batalla! ¡A la batalla!. Vamos a luchar contra todo lo
podrido, malo y perverso de estos tiempos; por ahí escucharemos a esos
señoritos de la aristocracia (en el vestir), esos señoritos de cuello
almidonado, ¿y qué dirán? En verdad todo
está podrido por estos tiempos.
Trabajad en la gran obra del Padre así pagareis
vuestras deudas y os libertareis de la ley del Karma. Más tarde seréis
justificados por la fe en el Cristo, entonces viviréis bajo la gracia. Cuando
somos siervos del pecado estamos sometidos
a la ley del karma. Cuando seamos siervos del Señor viviremos bajo la acción de
la gracia y todo lo recibiremos por la fe; los poderes nos serán conferidos
como una gracia, o bendición.
El obrero recibe su salario, ese es el pago de
la ley. Aquellos que ya se cristificaron reciben dones, poderes, gloria y
majestad como una gracia o bendición; Donde no existe la ley tampoco existe el
pecado. Sacrificaos por la gran obra del Padre, santificaos.
Hay pocos iniciados que comprenden lo que son
los atributos de los grandes iniciados. A los apóstoles gnósticos no les falta
un judas que los traicione, un Pedro que los niegue, un Tomás que los
mortifique con sus dudas y una Magdalena que los llore. Los grandes iniciados
son tan simples que por eso la gente los sub-estima y desprecia, todos quisieran
que se movieran en la vida diaria de acuerdo con las costumbres establecidas
del equivocado criterio. Los hombres juiciosos se equivocan cuando enjuician la
vida diaria de los grandes iniciados, la extrema simplicidad no es comprendida
por los hombres juiciosos. Los apóstoles gnósticos deben saber callar, saber
abstenerse y saber morir.