LOS MISTERIOR MAYORES
miércoles, 26 de febrero de 2014
PRIMERA PARTE CAPITULO 1 EL EDEM
PRIMERA PARTE
CAPITULO 1
EL EDEM
El Edem es el mundo etérico. El Edem es el
mismo sexo.
El mundo etérico es la morada de las fuerzas
sexuales. El mundo etérico es el Edem. Nosotros salimos del Edem por las
puertas del sexo; solo por esas puertas podemos entrar al Edem.
Al Edem no podemos entrar por puertas falsas,
tenemos que entrar al Edem por la puerta por donde salimos.
El gobernador del Edem es el señor Jehová. El
señor Jehová mora en el Edem. El señor Jehová mora en el mundo Etérico, porque
el mundo Etérico es el Edem. El mundo Etérico es el Paraíso.
El éter es el quinto elemento de la naturaleza.
El color azul que vemos en las lejanas montanas, es el éter del Edem. En los
futuros tiempos el mundo Etérico se hará visible y tangible en el aire.
CAPITULO 2 EL LÁBARO DEL TEMPLO
CAPITULO 2
EL LÁBARO DEL TEMPLO
La materia prima de la Gran Obra, es el Semen
Cristónico.
El semen es el agua pura de vida. El semen es,
el agua de todo lo que existe, el semen es el agua del Génesis. Una planta sin
agua, se seca y muere. El agua de las plantas es semen vegetal. El semen
vegetal se transforma en hojas, flores y frutos. Las combinaciones de la
sustancia infinita, son maravillosas. El mar es el semen del planeta Tierra.
Todo sale del mar, todo vuelve al mar. Nosotros tenemos el mar en nuestras
glándulas sexuales. En nuestras aguas seminales se encierra el misterio de la
vida. Los continentes salieron del mar y volverán al mar. Nosotros salimos del
semen espermático del primer instante. Los animales de toda especie llevan el
secreto de su existencia, en las aguas seminales. Los hombres solo ven las
groseras partículas de materia física que forman la corteza material de las
aguas puras de la vida.
Nosotros conocemos en el Edem las aguas del mar
de la vida.
En el Edem vemos esas aguas, del Génesis
resplandeciendo de gloria. De esa materia prima de la Gran Obra ha salido todo
lo creado. Las combinaciones de la sustancia infinita son maravillosas. En los
recintos sagrados de los templos no falta jamás un vaso sagrado lleno de agua
pura de vida. Ese es el Lábaro del Templo. El que bebe de esa agua de vida
eterna, nunca jamás tendrá sed, y los ríos de agua pura manarán de su vientre.
Esas son las aguas de AMRITA. Ese es el
Mulaprakriti de los orientales. Todo el Universo se reducirá a su semen cuando
llegue la Gran Noche. El Universo salió del Agua y volverá al Agua.
CAPITULO 3 LOS CISNES DEL PARAÍSO
CAPITULO 3
LOS CISNES DEL PARAÍSO
El cisne Kala-Hamsa posado sobre una flor de
loto, flota sobre las aguas puras de vida. Kala-Hamsa, significa: "YO SOY
ÉL" “YO SOY ÉL" “YO SOY ÉL". En otras palabras podemos decir;
"El Espíritu de Dios flota sobre la
haz de las aguas".
La Divinidad alienta sobre el mar de la
Eternidad. Dios está dentro de nosotros mismos, y dentro de nosotros mismos lo
podemos encontrar. Yo soy Él, Yo soy Él. Yo soy Él. .
Dios es Amor. El amor se halla inmanente y
trascendente en cada gota del gran océano. A Dios solo lo podemos encontrar en
el sexo y en el amor. El cisne representa el Amor. El Amor solo se alienta con
amor. El cisne nació para amar.
Cuando uno de la pareja muere, el otro muere de
tristeza
En el Edem los cisnes asisten a la mesa de los
Ángeles. Ellos elaboran dentro de la inmaculada blancura de su buche manjares
inefables que los Dioses beben en sus copas diamantinas. Las combinaciones de
la sustancia infinita son maravillosas. El semen que llevamos en nuestras
glándulas sexuales es la sustancia infinita del gran océano. Las múltiples
combinaciones de esta sustancia infinita se convierten en continentes llenos de
plantas, flores y frutos.
Las múltiples combinaciones de esta sustancia
infinita dan origen a todo lo creado, aves y monstruos, hombres y bestias. Todo
sale de las aguas seminales del Génesis. En esas aguas alienta el amor.
Parsifal rompió su arco lleno de remordimiento después de haber matado al cisne
cerca al castillo de Montsalvat,
El cisne de Leda nos recuerda los encantos del
amor. El cisne del amor hace fecundas las aguas de la vida. El fuego del amor
hace brotar la vida de entre el gran océano. El agua es el habitáculo del
fuego. El fuego sexual dormita entre las aguas puras de vida. El fuego y el
agua unidos en un trance de amor dieron origen a todo el Universo. Dentro de
nuestras aguas seminales alienta el fuego del amor. El fuego del amor hace
fecundas las aguas de la vida. El cisne simboliza el amor. El cisne solo se
alimenta de amor. Cuando uno de la pareja muere, el otro sucumbe de tristeza.
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CAPITULO 4 EL ACTO SEXUAL EN EL EDEM
CAPITULO 4
EL ACTO SEXUAL EN EL EDEM
En el Edem solo reina la castidad. En el Edem
la sexualidad es tan pura como la Luz de los Elohim. Sin embargo, en el Edem
también existe el acto sexual. Plantas y flores, árboles, Dioses, aves y
reptiles, animales y hombres, todo sale del sexo. Sin el sexo es imposible toda
creación.
Las plantas tienen cuerpo, alma y espíritu como
los hombres.
Las almas vegetales son los elementales de la
naturaleza. Toda planta, todo árbol, toda hierba, tiene su individualidad
particular.
Cada Planta es una individualidad de cuerpo,
alma y espíritu.
Estos son los Ángeles inocentes del Edem. Estos
son los elementos del Edem. Estos elementos se organizan en familias vegetales
que los botánicos clasifican con nombres latinos.
La magia vegetal nos enseña a manipular loa
elementos de las plantas. Estas familias vegetales, tienen en el Edem sus
templos y sus Dioses. Los Dioses del Edem son los Reyes Elementales de la
naturaleza. Ninguna planta podría dar fruto sin el amor y sin el sexo. Los
elementales de las plantas también saben amar. El lecho nupcial de estos seres
inefables del Edem, esta formado por las raíces de las plantas y árboles. Los
elementales de las plantas se unen sexualmente, pero saben retirarse a tiempo,
para evitar la eyaculación seminal. Habiendo conexión sexual siempre pasa la
semilla a la matriz, sin necesidad de eyacular el semen.
Así queda fecunda la hembra y la vitalidad
interna fecundada hace brotar el fruto. Las combinaciones de la sustancia
infinita son maravillosas. El éter de la vida sirve entonces de instrumento
para la reproducción de las plantas.
El éter químico permite las transformaciones
vegetales, se trasmutan, asocian y disocian los elementos químicos y la planta
se llena de ricos frutos. Así brota la vida. El éter luminoso tiñe de colores
inefables las flores, frutos y todas las cosas, todo resplandece bajo la luz
del sol. El éter reflector es entonces un espejo inefable donde la naturaleza
se recrea. Así surge la vida de entre las entrañas del Edem. Las montañas en el
Edem son azules como el cielo y transparentes como el cristal. Cuando él hombre
se reproducía como las plantas, vivía en el Edem. Entonces los ríos de agua
pura de vida, manaban leche y miel.
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El hombre parlaba el Gran Verbo Universal de
Vida, y el fuego, el aire, el agua y la tierra, le obedecían. Toda la
naturaleza se arrodillaba ante el hombre y le servía, porque el hombre no
eyaculaba su licor seminal. El hombre se unía sexualmente a su mujer, y se
retiraba antes del espasmo para evitar la eyaculación seminal.
Durante él acto sexual las jerarquías lunares
solo utilizaban un espermatozoo para la reproducción de la especie; un
esparmotozoo fácilmente se escapa de
nuestras glándulas sexuales, sin necesidad del derramar el semen. Así la hembra
queda fecunda y brota la vida. Esta es la Inmaculada Concepción.
En el Edem mora una virgen inefable relacionada
con la constelación de Virgo, este ser trabaja con los rayos de la Luna: es la
Inmaculada Concepción. Es un Elohim Primordial del paraíso.
Aquellos que vuelven al Edem lo conocen, porque
este Elohim purísimo gobierna la inmaculada concepción. Bendito sea el Amor.
Dios resplandece sobre la pareja perfecta.
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