CAPITULO 28
LA IGLESIA DEL ESPÍRITU SANTO
La Iglesia del Espíritu Santo es la Iglesia de
Tiátira, esta es la Iglesia del Corazón. El sacerdote que cobra por el
matrimonio comete un tremendo sacrilegio. El matrimonio es del Espíritu Santo,
el matrimonio es un misterio del corazón, comerciar con el corazón es comerciar
con el Espíritu Santo.
Comerciar con el sacramento del matrimonio es
profanar horriblemente los misterios del Espíritu Santo.
El amor no se puede comprar ni vender porque
entonces se comete un grave pecado contra el Espíritu Santo.
“Toda clase de pecados serán perdonados menos
el pecado contra el Espíritu Santo".
El que se suicida peca contra el Espíritu
Santo.
El Espíritu Santo nos dio la vida con el amor y
el sexo.
El que se quita la vida en una nueva
reencarnación tiene que morir contra su voluntad, ese es su castigo. El judas
que traiciona al maestro peca contra el Espíritu Santo, en su ingratitud. El
amor del maestro está en la Iglesia del corazón. Los fuegos del corazón
controlan el Kundalini. El Kundalini se desarrolla, evoluciona y progresa de
acuerdo con los méritos del corazón. Con una sola eyaculación seminal es
suficiente como para que el Kundalini baje
varias vértebras. Es muy difícil reconquistar los cañones perdidos, ese
es el castigo para los débiles. El ascenso del Kundalini es muy lento y difícil.
Cada vértebra exige ciertas condiciones de santidad, esto es terror de Amor y
Ley.
El hombre es una columna, la mujer es la otra
columna del templo del Dios vivo. Las dos columnas del templo del Espíritu
Santo son terriblemente divinas. El hombre es el principio expansivo, la mujer
es el principio atractivo, en la unión sexual de ambos se halla la clave de la
redención. El amor se alimenta con amor, y el beso es la consagración mística de dos almas que se
adoran. En un trance supremo de amor nos olvidamos de las teorías de los
hombres.
El acto sexual viene a ser la
consubstancialización del amor en el realismo psico-sexual humano. El hombre es
la fuerza, la mujer la dulzura.
Pedro tiene las llaves del cielo. Pedro
significa piedra, esa piedra es el sexo, y la magia sexual es la llave del
Cielo. Sobre la piedra (el sexo) debemos edificar la Iglesia para el YO SOY.
Es imposible la realización sin el encanto del
amor. Aquel que aprende a querer se convierte en un Dios. El sexo es la piedra
filosofal, la piedra cúbica de Jesod. El hombre y la mujer unidos sexualmente
se convierten en Dioses. Es mejor querer que teorizar.
Goethe dijo: "Toda teoría es gris, y solo
es verde el árbol de doradas frutas que es la vida".
Un hogar con niños juguetones, un buen jardín y
una buena mujer, valen más que todas las teorías de las escuelas
espiritualistas del mundo juntas. Un varón puro y noble, fuerte y amoroso, vale
mas a la mujer que todas las bibliotecas del mundo.
Con el fuego sagrado del Espíritu Santo nos
convertimos en Dioses. Con las teorías intelectuales nos convertimos en
bribones.