CAPITULO 24
EL PROBLEMA SEXUAL
Aquellos que desprecian el sexo rechazan el
Edem. El Edem es el mismo sexo. Los magos negros dicen que al sexo no hay que
darle ninguna importancia, así les cierran las puertas del Edem a las almas
débiles. Conocimos el caso de un tenebroso que llego hasta el extremo de
decirle a otro hombre: "Ahí te dejo mi mujer, si quieres puedes
Usarla"; Este mago negro abandonó a su mujer y a sus hijos, y se fue por
todo el mundo predicando una doctrina de magia negra. "Ay de vosotros
escribas y fariseos hipócritas, por que rodeáis el mar y la tierra por hacer un
prosélito y cuando fuere hecho, le hacéis hijo del infierno doble mas que
vosotros". Decir que el sexo no tiene importancia es renunciar al Edem,
porque este es el mimo sexo. Existen muchos que miran con asco el sexo, ignoran
estas pobres almas que esta es la puerta del Edem.
Esas pobres almas no quieren entrar por la
puerta estrecha, esas almas renuncian al paraíso y se hunden entre el abismo.
Al Edem no se puede entrar sino por la puerta por donde salimos, el sexo; el
que desprecia esa puerta estrecha y difícil no entrará por ella y se hundirá en
el abismo.
Los luciferes hacen terribles esfuerzos, por
alejarnos de esa puerta.
Con justa razón el CRISTO dijo: "De mil
que me buscan uno me encuentra, de mil
que me encuentran uno me sigue, de mil que me siguen uno es mío”.
El intelecto es el arma que los magos negros
usan para alejamos de las puertas del Edem. Los luciferes tienen intelectos
chispeantes. Los luciferes desprecian el sexo y son fornicarios, terriblemente
malvados e hipócritas. Lo más grave es la apariencia de santidad con que se
revisten los tenebrosos. Hablan a la luz de los evangelios, de amor y de
caridad. Se presentan llenos de aparente humildad, y luego dicen que el sexo no
tiene importancia, que el sexo es bajo y grosero, que ellos buscan la más pura
espiritualidad. Así le cierran las puertas del Edem a la pobre humanidad.
"Hay de vosotros escribas y fariseos hipócritas porque cerráis el reino de
los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entráis, ni a los que están
entrando dejáis entrar".
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