CAPITULO 20
Esos que saben salir en astral, esos que saben
arreglar sus cuentas en los tribunales del karma, esos que reciben las
enseñanzas directas en los templos de misterios, esos que recuerdan sus
reencarnaciones pasadas esos si saben, aunque no hayan leído jamás un solo
libro de ocultismo. Aunque no sean, en el mundo sino pobres, analfabetas,
aunque no sean más que tristes cocineros, o indios salvajes, esa es la gente
que sabe verdaderamente.
Nosotros conocimos dos poderosos iluminados
absolutamente analfabetos. El uno era un indio salvaje de la Sierra Nevada de
Santa Marta, (Colombia). El otro era la poderosa Gurú Litelantes, gran maestra
de la justicia kármica. Estos dos poderosos iniciados gozan el privilegio de
poseer la conciencia continua1. En semejantes condiciones privilegiadas, éstos
dos iniciados poseen conocimientos que jamás se podrían escribir, porque si se
escriben se profanarían.
Los grandes Intelectuales que conocieron a
estos dos Gurús, los miraron con desdén, porque estos iniciados no hablaban como
loros.
Porque no estaban llenos de santurronería.
Porque no eran intelectuales. Porque no andaban contando sus asuntos
esotéricos.
Hemos conocido a otros que sólo despiertan
conciencia esporádicamente, de cuando en cuando, esos no son sino simples principiantes
en estas cosas. Lo importante es poseer la conciencia continua en el plano
astral, para eso hemos dado practicas y claves en este libro.
El que no sabe salir en cuerpo astral
concientemente, no sabe ocultismo aunque tenga el grado 33 en el "Club
Masonería", aunque sea acuarianista, aunque se llame teósofo, o se
auto-califique Caballero Rosa-Cruz.
Leer libros de ocultismo, o teorizar bonito,
eso lo hace cualquiera.
Tener conciencia consciente de la sabiduría
oculta es otra cosa.
La verdadera sabiduría oculta se estudia en los
mundos internos.