martes, 25 de febrero de 2014

CAPITULO 18

CAPITULO 18



En la cátedra del CRISTO se sentaron los hipócritas fariseos.

Ciegos, guías de ciegos caerán todos al abismo.

Conocimos un hipócrita fariseo que rechazó el vino sagrado porque la uva se había fermentado. Alguien lo hospedó en su casa y huyó de allí indignado porque los dueños de casa comían carnes. Ese perverso fariseo era un seguidor del impostor, de Laferriere, un horrible mago negro. ¡Fariseos hipócritas! "¿No entendéis aun, que todo lo que entra en la boca va al vientre y es echado en la letrina? Mas lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre”. "Porque del corazón salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias". (Vers. 17-18-19, Cap. 15 Mateo). "Vosotros los fariseos lo de afuera del vaso y del plato limpiáis; mas lo interior de vosotros está lleno de rapiña y de maldad". A la venerable Maestra Litelantes, la criticaban los fariseos porque comía carnes. Ella respondía; "Primero voy a corregir mis defectos y después que los haya corregido entonces dejaré de comer carne". Los fariseos se revolvían entonces furibundos contra este  gran Gurú de la Ley.

Muchos hipócritas fariseos nos odian porque nosotros condenamos el delito. Dicen que nosotros odiamos, así juzgan erróneamente, porque no somos complacientes como las rameras.       

Todos esos hipócritas fariseos del espiritismo, teosofismo, Rosacrucismo, acuarianismo, etc., quieren un maestro santurrón. Un maestro complaciente con el delito. Una ramera del espíritu que ande complaciente de logia en logia, de escuela en escuela, de secta en secta. Aquellos que verdaderamente amamos a la humanidad somos odiados por los fariseos hipócritas. Conocimos un fariseo hipócrita que se dejó crecer el cabello y la barba para engañar los Imbéciles. Ese fariseo decía que había hecho voto de Nazareno; ¿ignoran sus seguidores que con la venida del CRISTO, la ley ritual quedó abolida? Su consabido voto le servia de pretexto para engañar almas. Una mujer casada, resolvió entonces abandonar sus sagrados deberes de esposa para irse "dizque" de magdalena, siguiendo al adorable impostor. Hipócritas fariseos, sepulcros blanqueados. Perversa generación de víboras. ¡Al abismo!
 
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