miércoles, 26 de febrero de 2014

CAPITULO 3



CAPITULO 3

El que quiere entrar en los grandes misterios debe abandonar el intelecto-animal. El intelecto es luciférico y demoníaco. Los grandes maestros tienen mente de niño. Debemos vivir en mucho temor y temblor de Dios. Debemos acabar con el orgullo intelectual.

Debemos tener mente simple y sencillamente infantil. No debemos esconder el delito.

A veces los discípulos nos remiten cartas exigiéndonos que le dominemos la mente a tal o cual mujer, dizque para traerla al buen camino. Así esconden su lujuria entre el incienso de la oración.

Así quieren engañar a los hermanos mayores exigiéndonos trabajos de magia negra. Nadie puede coaccionar la mente ajena porque eso es un delito. Hay que respetar la libertad ajena. Aclaremos este capitulo diciendo que por tres puertas se entra al abismo: Ira, Codicia y Lujuria". La ira se disfraza de juez. La codicia se esconde entre los buenos propósitos. La lujuria suele ponerse túnica mística.

Las hermanitas espiritualistas se sientan en las piernas de los devotos del sendero. Los hermanos del sendero toman el pretexto de la inocencia para besarse y abrazarse con las hermanas de la Luz.             

Así es como entre el incienso de la oración también se esconde el delito. Otro grave delito es el de la ingratitud. A un perro se le da pan y agradece, pero los hermanos de las escuelas espiritualistas no agradecen. Si un legitimo maestro los enseña, lo único que recoge como pago son persecuciones, odios y calumnias.                    

Conocimos a un hermano espiritualista, que cuando se hallaba con hambre y sin trabajo, encontraba siempre alguna alma caritativa que le daba pan y abrigo y más tarde cuando ya conseguía trabajo, entonces no tenia inconveniente en volverse contra sus caritativos servidores. A veces los calumniaba públicamente, o los atacaba. Así pagaba ese hermano con la moneda de la ingratitud.

Sin embargo para su delito encontraba siempre una disculpa filosófica. Cínicamente decía: yo nada le debo a nadie, la vida es la que da todo y mis caritativos servidores son únicamente instrumentos de la gran vida, a ellos nada les debo.

Otros abandonan a su misma madre, a su anciano padre, diciendo: todos los seres son mi familia, mis padres no me importan,  yo soy rebelde, etc. Así es como esconden el delito entre el incienso de la oración.

Hay quienes abandonan a su mujer y a sus pobres hijos dizque para seguir la vida espiritual. Así es como esos malvados caen en el abismo de la magia negra. Otros quieren unir miembros de todas las organizaciones, dizque para formar la gran fraternidad universal. Estos monopolizadores de escuelas son verdaderos mercaderes de almas.

Por lo común se deja crecer el cabello y la barba, hasta se las echan de Jesucristos, como aquel tal Ferriere de la orden tenebrosa del acuarius. Ellos predican la variedad dentro de la unidad.                   

Su astucia es tan fina, que suelen colocarse hábilmente en el centro cono unidades vivas; como Jesucristos en persona. Con el pretexto de unir todas las escuelas, credos y religiones, seducen a los incautos. En presencia de estos tenebrosos hay que vigilar mejor los portamonedas.

Los bandidos de la orden de acuarius han conseguido muchas fincas raíces en toda la América, con el pretexto de hacer asrhams, colegios Iniciáticos, etc. No faltan pobres campesinos fanatizados; estos parroquianos entregan sus tierras a los tenebrosos del acuarius.

Hoy Reynaud de la Ferriere puede vivir tranquilo en Paris gozando de su mistificarte renta.

Ahora los tenebrosos andan de brazo con los curas romanos.

Los misioneros de ese horrible negocio, andan con la camisa por fuera de los pantalones, y en lugar de usar zapatos usan pantuflas.

Todos ellos aspiran a dejarse crecer la barba. Cuando ya reciben el derecho de no rasurarse, entonces se las echan de getules, gurús, y hermanos mayores. Por ahí anda un tal Estrada, que se hace pasar por San Pedro y los tenebrosos del acuarius le besan hasta los pies; ¡que sucios son esos bribones!

Los Gnósticos no pueden sentarse en la mesa de los Ángeles y en la mesa de los demonios al mismo tiempo; tenemos que definimos.                 

El que quiera entrar al Edem, tiene que entrar por la misma puerta por donde salimos, esa puerta es el sexo. No existe otra puerta, por donde salimos tenemos que entrar.

Todas las escuelas espiritualistas que actualmente existen en el mundo son del abismo. Los mariposeadores de escuelas son las rameras del espiritualismo.
En cierta ocasión visitamos un templo espiritista; un demonio penetró en el  cuerpo de un médium y se hizo pasar por Jesucristo.                                               

Habló lleno de dulzura, y todos los asistentes llenos de terrible fanatismo lo adoraban. Eso es el espiritismo; ésa es la magia negra; ese es el abismo. Nos da dolor decir esto pero es la verdad, no podemos tener complacencias con el delito. Todas las escuelas, organizaciones y ordenes espiritualistas de este siglo son del abismo.
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